"Babilonia y Nínive eran de ladrillo. Toda Atenas era de doradas columnas de mármol. Roma reposaba en anchos arcos de mampostería. En Constantinopla los minaretes llamean como enormes cirios en torno del Cuerno de Oro... Acero, vidrio, baldosas, hormigón, serán los materiales de los rascacielos. Apilados en la estrecha isla, edificios de mil ventanas surgirán resplandecientes, pirámide sobre pirámide, blancas nubes encima de la tormenta."


John Dos Passos. Manhattan Transfer























































jueves, 13 de octubre de 2011

En Brooklyn como en casa

Volviendo para casa me he parado con unos chicos judíos que, tras preguntarme si era judía, me han invitado a hacer una oración de Sukkot. Sukkot es la fiesta que conmemora la huída del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto y celebra su unidad como pueblo.
Entoncés me vino a la cabeza lo fácil que puede llegar a ser a veces sentirse parte de esta ciudad, identificarse con ella. Ojalá fuera así siempre... En especial me pasa con Brooklyn, creo que por eso me siento tan agusto viviendo aquí.
El caso es que pensaba en las cosas que de alguna manera u otra comparto con este lugar: medio judía por mi abuela materna, donde vive una de las comunidades hebreas más grandes del mundo; de habla española, igual que la enorme comunidad latina que aquí vive, y de la que ahora formo parte; y aunque dejé de practicarlo, alguna vez fui católica, una religión que nunca ha sido la dominante en los Estados Unidos, de mayoría protestante, pero que miles de italianos e irlandeses trajeron precisamente a Brooklyn.
En fin, aquí paran las coincidencias, lo demás es un proceso de asimilación que no acaba nunca! Y en ello sigo, las prácticas en la Brooklyn Historical Society me están ayudando mucho...Pero bueno, eso irá en otro capítulo.
MM

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