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| LeUyen Pham, "Barnum’s elephants crossing the Brooklyn Bridge," from the book Twenty-One Elephants (text by Phil Bildner; Simon & Schuster Children's Publishing, 2004) Watercolor |
La primera tarea de Washington fue levantar esas torres. No lo hizo solo. Decenas de obreros bajaban cada día a trabajar en los caissons o pozos de cimentación, unos habitáculos de madera que aislaban el agua y permitían trabajar en su interior para sacar el lodo con el objetivo de encontrar la roca que sostendría las torres. Con todo el lodo fuera, los caissons se llenarían de cemento y conformarían la base de las mismas. Los caissons estaban ventilados, pero el brusco cambio de presión que sufrían los trabajadores les provocaba una enfermedad desconocida hasta el momento: el síndrome de descompresión, que afecta con frecuencia a los buzos.
Sacar el lodo de los caissons fue el proceso más trabajoso de la construcción del puente. Una vez se desató un incendio en el interior de uno de ellos. Numerosos trabajadores acabaron con el síndrome intentando sofocarlo, incluído Washington. Para el momento en que el ingeniero consiguió extinguir el incendio permitiendo el paso del agua al interior del cajón, ya había subido y bajado tantas veces del fondo a la superficie que el síndrome le había afectado de lleno. El ingeniero tuvo que dirigir el resto de las obras postrado en la cama, siguiéndolas a través de unos prismáticos. Emily, su esposa, tomaría el testigo, primero como mensajera, después como una ingeniera más.
En el caisson del lado de Brooklyn se tocó roca a los 13 metros, en el del lado de Manhattan cavaban y cavaban pero nunca llegaron a encontrar roca sólida, solamente una grava concentrada que Roebling consideró suficientemente estable cuando alcanzaron los 23 metros.Por fin hechos los cimientos comenzaron a elevar las torres. La gente estaba emocionada, miles de personas se agolpaban a orillas del río para ver las obras. En la segunda mitad del siglo XIX ésta no era aún la ciudad de los rascacielos. La altura máxima era de cinco pisos, y las torres alcanzaron los 25.
Acabadas las torres vinieron los cables, fabricados precisamente por la empresa de hacer cables de los Roebling. Se utilizaron más de 5.600 kilómetros de cables, suficientes para llegar de Nueva York a Madrid poniéndolos todos seguidos. Esta fue la primera vez que se utilizaron cables de acero en un puente en suspensión. Para colocarlos se contrató a marineros, acostumbrados a trabajar con cuerdas a grandes alturas en los mástiles de los barcos.
Ya sólo quedaba el tablero. Mientras construían el bueno los trabajadores tenían uno provisional. A estas alturas el puente se había hecho tan popular que venían a verlo los turistas, así que abrieron el paso provisional al público. Sin embargo la gente nunca antes había estado en una estructura tan alta, había desmayos y mareos, se volvió perligroso, y finalmente tuvieron que volver a cerrarlo.
Tras 14 años de obras, los accidentes de sus dos ingenieros, la muerte de 20 trabajadores, los 1,8 kilómetros de puente de Brooklyn fueron inagurado el 24 de mayo de 1883. Los negocios, las tiendas en incluso los colegios pararon para recibir al presidente de los Estados Unidos y sus 14,000 invitados . Emily Roebling fue la primera en cruzarlo. No sé si lo hizo en carruaje o a caballo, pero llevaba un pollo en su regazo como símbolo de victoria por haber culminado la obra. Hasta 1910, cruzar el puente costaba un penique.
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| The Brooklyn Bridge and South Street Seaport in 1900. (Photo by Library of Congress, Prints and Photographs Division, Detroit Publishing Company Collection, LC-D4-90107.) |
En 1884, el señor Barnum, que por entonces era dueño de un circo y que también 'regentó' un inquietante museo en Manhattan, paseó por el puente a 21 elefantes para demostrar que era seguro, no sé si ellos también pagaron los peniques...
Esta interesantísima e instructiva entrada no hubiera sido posible sin el libro 'The Brooklyn Bridge' de Elisabeth Mann y la web nyc.roads.com, buenísimas fuentes!


